Hoy, amigos lectores, queremos compartir con ustedes la visita que hicimos al MUSEO del AUTOMOVIL, un lugar cargado de historia, emociones y sueños.
Para esto contamos con el aporte del señor Luis Spadafora, Director del Museo, quien nos mostró cada rincón del lugar; en el cual fuimos descubriendo con que sentimiento y pasión nació, crece, se renueva y se proyecta el futuro del Museo.
Haciendo historia, podemos decirles que aproximadamente 15 años atrás un grupo de entusiastas de autos antiguos, entre ellos coleccionistas y restauradores, veían con cierta nostalgia como Buenos Aires no tenía un lugar que pueda mostrar momentos de la historia del automóvil, y así hace nueve años nació el Museo ubicado en la calle Irigoyen 2265 de Capital Federal.
Recorriéndolo podemos admirar autos como un Case de 1912 que fue utilizado por Guillermo Andino y Carolina Prat para su casamiento, o el Hudson de 1929 con el cual solía pasear Jorge Luis Borges. Otra de las bellezas, el Dodge Brother de 1937, que particpó en la película Evita de Alan Parker y que también usó Diego Maradona para su casamiento.
Pero este Museo, posee un encanto especial, porque no solo pueden verse máquinas espectaculares, sino que también al estar ambientado en un clima de época, las personas mayores que lo visitan se emocionan porque reviven parte de su propia infancia, las generaciones intermedias pueden ver lo que padres y abuelos le contaban, y los más pequeños encuentran un lugar donde pueden conocer parte de la historia.
¿Por qué decimos esto?, porque al recorrerlo nos encontramos con cosas como ser, “La calle de los recuerdos”, “Un conventillo y garage de mitad de siglo”, y hasta una Estación de Servicio con los antiguos surtidores de combustible, y si subimos al primer piso podemos ver una antigua peluquería y hasta un viejo almacén de ramos generales.
Un párrafo aparte merece el sector dedicado al automovilismo deportivo, donde encontramos un sector dedicado a la Misión Argentina que participó en las 84 horas de Nürburgring en 1969, pudiendo apreciar uno de los tres autos que participaron de aquella proeza que como bien expresa una maqueta “iba a ser una experiencia, fue una demostración”, una prueba que todos los Argentinos siempre tenemos que tener presente porque nos demuestra que cuando se trabaja con profesionalismo, en equipo y con mucha pasión podemos estar a la altura de cualquier acontecimiento internacional.
El otro lugar destacado lo ocupa la sala dedicada a uno de los máximos representantes de la historia de nuestro Turismo Carretera “Oscar Alfredo Galvez”, “El Aguilucho”. En esta sala la Asociación Amigos de Oscar Galvez encontró un lugar donde poder rendirle homenaje. Podemos observar sus dos máquinas con las cuales logró tantas satisfacciones a lo largo de su paso por el Turismo Carretera. También se exhiben trofeos, fotografías, recuerdos y hasta objetos personales como su propio documento de identidad.
Otro sector lo compone el Micro Cine que cuenta con una Videoteca que muestra la evolución Histórica del Automóvil, automovilismo deportivo con las campañas de Fangio, Galvez y otros ases del volante, como así también material institucional del Museo.
La meta de la Fundación es difundir la historia del automovilismo, haciendo cultura, ya que una actividad importante que desarrolla son las visitas guiadas a chicos de escuelas para que puedan conocer parte de nuestra propia historia.
La actividad mediata para este año es poder terminar la biblioteca y realizar cursos de restauración con el solo fin de salvar de la desaparición automóviles que tienen un valor histórico y sentimental inigualable.
Como verán amigos lectores, el Museo del Automóvil es un lugar para conocer, recorrer y disfrutar. No se lo pierdan.